lunes, octubre 09, 2006

La estaca golpeó antes


A las 9:39 el viento llegó para cobrarse otra deuda con la utopía. Por el ventanuco de la celda se coló el último aliento de Siset para despedir al joven de las manos despellejadas. Tanto tiempo intentando quebrar la estaca, golpeándola a ambos lados, y ahora, carcomida y rabiosa, se había vendido como respaldo de su muerte.
En ese momento, con los ojos vendados y escuchando la impaciente respiración de sus verdugos, se acordó de aquel portal, de los carros atravesando la calle y de la madrugada en la que el abuelo Siset le enseñó a decir "No".
A las 9:40, cuando el peso de 35 años de opresión le reventó el cuello, 'Salva' no pensó en las manifestaciones, ni en los grises, ni en la libertad, ni en la lucha obrera... sólo cerró los ojos y se alejó viendo a sus hermanas abrazadas junto a la puerta de la cárcel modelo de Barcelona.

lunes, septiembre 18, 2006

Las lágrimas del desexiliado


Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno. Ese era su nombre completo, pero ella no lo recordaba. Luz se moría de olvido. El alhzeimer le prohibía reconocer el rostro del hombre con el que se había despertado cada mañana de los último sesenta años. Ella seguía siendo el rostro sincero, el paso vagabundo, el llanto por el mundo. Pero los versos, como el tiempo, habían perdido el significado para Luz.
Hoy, varios años después de su muerte, Mario Benedetti sigue llorando su recuerdo mientras acaricia una fotografía. El escritor uruguayo ya no es un perro de la luna y si cada convicción es una cárcel, él está condenado a cadena perpetua. Siset no sigue esperando que salga el sol y bajo los adoquines sólo había un abismo.
Él fue el primero en pronunciar, con esa ronquera educada en el extranjero, la palabra 'desexilio'. "Siempre le tuve miedo a la tortura", dice. A sus 86 años, vive permanentemente en una.

"Si pudiera elegir mi paisaje
elegiría robar esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles"

miércoles, mayo 03, 2006

Do videnja, Bosanac














Cuando nadie me ve duermo sobre mi obra póstuma.

El libro que nunca escribí a orillas del Drin. La fotografía que no tomé a los 196.000 rostros de Banja Luka. El Puente Viejo de Mostar, la pirámide de Visocica, la Mezquita Tabacica...

Cuando todo esto agonizaba, cuando Bosnia se desengraba, miré hacia otro lado.
Ahora sólo quiero contemplar su cadaver.

martes, abril 11, 2006

Despierta

Él quiso ser el hombre del traje gris para que le robaran el mes de abril. Quiso un kilómetro cero cada mañana. Interpretó un papel, prometió en la cama algo que no pudo cumplir.

Se cansó de ser libre, de tanta ciudad y tan poco por hacer. Atrapado en el gris sin redención en el azul. Descubrió que desde Madrid no se llega al cielo y que el Retiro no es un parque, sino un paraiso desierto.

Y escribió el epitafio al instante de más de dos años: "Sé que la mitad de tu belleza pertenece a mi imaginación. Si una mujer como tú quisiera quitarse la vida, tendría que dispararse un tiro en mi cabeza".

sábado, abril 08, 2006

Réquiem por un naufragio

Él no lo sabía, pero en una isla desierta está prohibido hablar en voz alta. Sólo está permitido hacerlo en susurros. Como cuando repasas viejos álbumes de fotos por la noche, en tu cuarto, y quieres hablarle a los recuerdos. Pero no puedes.

En una isla desierta sólo debería haber silencio y un armario donde guardar los restos del naufragio. Si él hubiera tenido ese armario lo habría llenado con la madera ajada del barco y, tras cerrarlo con llave, lo habría lanzado al mar. Aunque eso significara despedirse de las palabras.

Pero no lo hizo, y la madera se pudrió en la arena con el silencio como único réquiem.

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